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UN VERANO ATIPICO SIN LAS FIESTAS COMO SE HAN VENIDO DESARROLLANDO TRADICIONALMENTE.

Tras una primavera negra, donde la influencia del COVID-19 se ha llevado por delante todas las fiestas gastronómicas y culturales de la Comarca de Olivenza, sus distintos ayuntamientos comienzan a tomar decisiones de cara al verano, siendo conscientes de la necesidad de dinamizar culturalmente a su población durante el periodo estival y buscar una solución lógica que no termine por destruir los pequeños negocios locales.

Para los representantes públicos de la Comarca de Olivenza desarrollar las fiestas populares en la forma habitual como hasta ahora, es imposible, pues la situación en la que nos encontramos no lo permite. Los distintos requisitos de la “nueva normalidad” a la que nos lleva el actual Estado de Alarma implican una serie de normas para evitar aglomeraciones y posibles contagios. Una serie de restricciones que hacen que nos reinventemos en cada pueblo, en cada espacio y en cada modalidad de ocio.

El estudio de seroprevalencia del Ministerio de Sanidad, ENECovid19, muestra que sólo un 5% de los españoles tiene anticuerpos frente al nuevo coronavirus, siendo de un 2,6% para la provincia de Badajoz, lo que nos convierte en una de las provincias más expuestas frente al virus, esto sumado a la multiplicación de la población emigrante a sus segundas residencias durante los meses de julio y agosto, donde se concentran la mayoría de festejos tradicionales, supone una exposición demasiado elevada para nuestros vecinos y vecinas.

No obstante, y consciente de la importancia que tienen estas actividades para nuestros municipios, tanto a nivel económico como social, se pretende aumentar la actividad cultural en formato reducido y utilizando al máximo los recursos públicos al aire libre, para dar así un respiro tanto a los pequeños negocios como a la población, que mira con temor un verano sin ocio.