Ver

Contenido Principal

MANIFIESTO CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA

En el 17 de Diciembre de 1.999 la ONU elige el 25 de Noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Las mujeres pese a ser  la mitad de la población han carecido históricamente (y carecen aún en algunos lugares,  de los derechos más básicos y más elementales). Es la consecuencia de la sociedad machista en la que vivimos. Estos valores machistas son  universales y no entienden de fronteras, culturas o niveles económicos. Están presentes en época de conflicto y en época de paz, en el hogar, en el trabajo y en las calles. 

En este 2017 han sido 52 mujeres y 7 criaturas las asesinadas a causa de la violencia de género.  Siendo los asesinatos y las agresiones físicas la punta del iceberg de un sistema patriarcal que se sustenta en unos valores discriminatorios que implican que:  la pobreza tenga cara de mujer,  que las mujeres sigan siendo ciudadanas de segunda y su presencia sea mucho más elevada en las listas de desempleo, que seamos nosotras quienes nos vemos desbordadas por la necesidad de conciliar, sin que en 2017 exista una conciliación real, en  el hecho que sean los trabajos mayoritariamente femeninos como el cuidado por los que se abonen salarios míseros y estén abocados en muchas ocasiones a la economía sumergida con ausencia de derechos para sus trabajadoras. Implica también que se siga utilizando el cuerpo de las mujeres como objeto bajo la idea de que el cuerpo de las mujeres es público y por ello se las responsabiliza cuando son acosadas, abusadas y agredidas sexualmente y pese a ser las víctimas, sea a ellas a quienes se cuestione y se ponga en evidencia. Las mujeres víctimas de delitos sexuales son las únicas víctimas de delitos a las que la sociedad cuestiona que participación tuvieron en el delito: ¿qué ropa llevabas? ¿Por dónde caminabas? ¿Ibas sóla o acompañada?; o incluso si dijiste no con la suficiente fuerza o contundencia. Este tipo de juicios de valor sobre la víctima es fruto de la sociedad patriarcal que  criminaliza y responsabilizarla a las víctimas de  la agresión sufrida eximiendo a los verdaderos agresores, culpables y responsables.

Con este manifiesto queremos decir, basta ya de abusos de poder hacía la otra mitad de la población, basta ya de acoso sexual, de agresión sexual y de violencia de cualquier tipo fruto y consecuencia de la desigualdad social imperante que valida comportamientos discriminatorios hacía las mujeres. No se puede consentir en pleno siglo  XXI.

Es urgente poner en marcha un gran acuerdo por una sociedad segura y libre de violencias contra las mujeres que implique a toda la sociedad y los poderes públicos y que no escatime esfuerzos, medios y recursos. Todas las personas  han de implicarse, para erradicar la desigualdad, aunque sea con pequeños cambios que suman. Cada persona que deje de reír chistes machistas, cada persona que no cuestione a las víctimas, cada persona que deje de mirar hacia otro lado ante la desigualdad estará contribuyendo a una sociedad más justa  e igualitaria para sus hijas e hijos.